martes, 9 de mayo de 2017

LA ARGENTINA PRISIONERA: Por Hugo Abete



La Argentina está prisionera… prisionera de la mentira, del error y la confusión.
La Argentina está prisionera porque tenemos una justicia corrupta y prevaricadora que ha impuesto arbitrariamente una “cobertura legal” a una verdadera y manifiesta injusticia. Por que ha avalado al terrorismo que asoló a la República durante la guerra contra la subversión permitiendo que cuarenta años después tribunales revolucionarios juzgasen y condenasen, contra derecho, a las Fuerzas del Orden de la Nación con el agravante de que quienes iniciaron la guerra, robaron, secuestraron y asesinaron compatriotas inocentes, gocen de plena libertad e incluso hayan cobrado millonarias indemnizaciones bajo el falaz argumento de considerarlos jóvenes idealistas.
La Argentina está prisionera de una historia inventada que sobre la base de algunas semillas de verdad se ha impuesto como algo real en la sociedad que alimentada por la propaganda política y la acción psicológica que transmiten los medios de comunicación (arma letal de la guerra psicopolítica), termina aceptándola y convenciéndose de que las cosas fueron así cuando en realidad no lo fueron.
La Argentina esta prisionera de un presidente que para llegar a serlo dijo “voy a terminar con el curro de los derechos humanos”. Ello le permitió captar una importante cantidad de votos de la clase media y cuando accedió al poder y tuvo oportunidad de demostrarlo, hizo todo lo contrario al rendirle homenaje a los terroristas frente a la visita de líderes mundiales que visitaban el mal llamado parque de la memoria.
La Argentina está prisionera de una prensa escrita, radial y televisiva que carece de valores y sólo quiere quedar bien con lo que está de moda. Es la prensa que en forma cómplice habla de genocidio en la Argentina cuando se sabe que aquí no hubo tal cosa y que el empleo de tal término es una estrategia ideológica revolucionaria para victimizar a los terroristas y enjuiciar a las Fuerzas del Orden de la Nación. Prisionera de esa prensa que condena a todo aquél que viste uniforme y permite que a su lado se sienten terroristas que sueltos de cuerpo, como el señor Anguita, dice ante cuarenta millones de argentinos que ellos luchaban por la revolución socialista y que para ello robaban bancos, secuestraban, ponían bombas y asesinaban a compatriotas.
La Argentina está prisionera de esa prensa que se presta a considerar como “negacionistas” a aquellos que como yo, negamos el genocidio o la teoría de que el único demonio fueron las FFAA. Y cuando decimos que lo negamos no lo hacemos sin fundamentos. Lo hacemos porque conociendo la verdad por haber sido protagonistas, negamos y recontra negamos lo que no es verdad, avalado por importantes juristas y especialistas en el tema como en la Argentina lo puede ser el Doctor Jaime Malamud Gotti, que por cierto tuvo mucho que ver con estos temas durante el gobierno de Alfonsín.
La Argentina está prisionera de la conciencia de la Patria que constantemente le está reclamando que ha abandonado a sus héroes de Malvinas que derramaron su sangre por todos nosotros y hoy están presos de la venganza terrorista que infiltrada en el poder y en la justicia los condena arbitrariamente. Tales los casos del teniente coronel Emilio Nani detenido hace un par de días para ofensa de la Patria verdadera, o del coronel Horacio Losito, entre otros, que ya lleva varios y largos años de injusta prisión.
La Argentina está prisionera porque su sociedad sabe que hay otro demonio, el que inició la guerra, el que sembró de terror a la Patria por más de una década, ese mismo demonio que en boca de uno de sus principales exponentes, “el perro” (tal su nombre de guerra) Horacio Verbistky, confesó en su programa de TV que ellos (los montoneros), necesitaban el golpe de estado para no quedar descolocados con sus actos de terror en pleno gobierno democrático. Y por ello intensificaron los mismos, a fin de lograr el caos y que los militares tomaran el poder y los legitimaran. Lamentablemente los militares cayeron en la trampa y apoyados por toda la sociedad produjeron el 24 de marzo de 1976.,
En síntesis, la Argentina está prisionera de una revolución anticristiana que apoyada en los medios de comunicación dominantes, va avanzando día a día y aniquilando esa escala de valores tradicionales que nos vienen de nuestra cultura Cristiano Católica que nada tiene que ver con lo que hoy está pasando en nuestra querida Patria.
¡Por Dios y por la Patria!

Tomado de: prensarepublicana.com

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